Thursday, October 27, 2011

VEINTE Y OCHO MESES

Veinte y ocho meses, día viernes 28. Reflexionado o recordando sobre nuestro siempre chiquillo, chiquillo siempre eterno, lo que el vestía…sus tenis o zapatotes de caucho con sus cordones gruesos y largos de colores diferentes, cada zapatote con un color distinto de acuerdo a su genio, era el uno rojo, el otro verde y así el sabía cuando los cambiaba y porque lo hacía, el elegía lo suyo y los compraba a su gusto…sus medias podían ser de colores y si eran de rayas perfecto, sus amplios grandotes pantalones, …del tamaños familiar, su calentador rojo de deportes cuando iba al taichi, sus pantalones de pana para otros días, para la parte superior sus camisetas, polos, remeras también de color XXXL, súper largué que era los que encontraba y podía comprar, en este country o campo de tamaños pequeños, era difícil que encontrara que portar, en los primeros meses de universidad introdujo la moda de la camisa tipo leñador la portaba abierta por encima de las camisetas como si fuera chompa, luego llegó a los polos de diverso color con rayas estilo cebra y una casaca tipo cazador que lo protegía de las inclemencias del tiempo, o las de tipo deporte polo sin mangas, la cazadora la utilizo tanto que ya tenía hasta huecos en los codos, que difícil era encontrar rompevientos o protectores de lluvia, recuerdo que alguna vez lo mandamos a fabricar y hasta cuando nos lo entregaron había pasado la época de lluvias, mas arriba sus gafas negras redondas para sol, sus gorra de visera amplia, prefería el color café, aunque tampoco dejaba de utilizar lo negro, su forma de vestir y ser, era suya, sencilla la forma como el mismo, sencillo en su complejidad, amplio sumamente amplio como lo que sentía y conocía, libre en lo suyo, como adolescente pulcro, eso si nadie podía evitar su tiempo de uso del baño, ese era uno de sus placeres, además del leer en ese hasta terminar el material, su largo pelo que le llegaba hasta la cintura recogido en las trenzas que Rodica las trenzaba, acordándome de aquello que lo distinguía, su olor a jabón irish spring …. Basta ese sigue siendo Pedro Pablo, nuestro eterno chiquillo....

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