Monday, February 15, 2016

QUINCE DE FEBRERO...........12 MESES............. 1 AÑO

Ro, algunos conocidos han planteado su pregunta sobre si siento que tengo alguna culpa sobre tu partida, puesto ante el requerimiento, en largos momentos sombríos nocturnos, he reflexionado rememorando, cuestionando nuestras acciones previas a tu final, fuimos culpables por la fobia a los médicos, clínicas, hospitales, basados en todo aquello que por ellos sufrimos, pero siempre fuimos racionales acudiendo de todas maneras a ellos, recuerdo que en tu caso las recomendaciones fueron claras y precisas, el tratamiento de la piel de tu extremidad debía ser realizado en casa, cumplimos con ello.
Que días estos para recordar, días de febrero, de aquellos de la amistad, justo hace un año acudimos a la clínica por tus molestias y dolores estomacales, ingresaste, vino rápido el golpe, problema vascular, infección, otras consecuencias, más complicaciones, el dejarte partir fue mi decisión, tú ya habías dicho que tu hijo te esperaba, te fuiste a reunir con nuestro chiquillo, decisión dolorosa necesaria.

Lo que me molesta, me indispone bastante, es el no haber podido retornar contigo a recoger nuestros pasos por tus tierras que también las hice mías, el haber priorizado cumplir en esta mitad de la mitad, obligaciones vitales como el comer, el mismo pago de medicina contraída y acumulada, fuimos postergando el retorno, ese tu sacrificio al que fuiste involuntariamente supuesta, ese me duele, me carcome, parece ese cuento ruso que dice de las hermanas y su deseo de visitar…., nunca se cumplió.
En mi pensar, he vuelto a revivir nuestros últimos días juntos en nuestro hogar, compartíamos mucho, esos días de comienzo de año y febrero tuvieron muchos momentos de cariño, ternura, comprensión, hablábamos mucho, nos sentíamos unidos como en aquellos días de nuestros comienzos, lejanos tiempos de nuestro inicio en esas tan lejanas tierras nuestras, nunca hubiera imaginado que aquello que vivíamos iba a terminar, poca antesala de días para tu despedida.
Debo confesar haber sido ineficiente, al no haber podido brindarte una mejor vida en esta geografía, sufrimos muchos golpes, sufriste por esa falta de recursos, ese es mi dolor, eso me duele, el dejarte partir y las decisiones para esa partida fueron necesarias, en este mi tramo final estoy lleno de pensamientos por procesar, tengo que aceptar, tengo que aceptarme, recuerdo vivencias, este es mi destino.
Es un año de tu despedida, largos 12 meses, una barbaridad de tiempo, las lágrimas de tu impotente penitente siguen brotando, tu partida me está muy a flor de piel, camino porque hay que hacerlo….


Nuestro amigo sabiendo que se acercaban estos momentos difíciles, estos de duro recordar, me ha conducido a visitar el Santuario de Schoensstatt cercano a la ciudad, una capilla dedicada a María, muy pequeña capilla, parecía de aquellos sitios de oración de montañas lejanas, de otros lejanos lugares, sitio de recogimiento, he y hemos pedido, que ustedes estén bien, nos recuerden, hemos pedido el consabido perdón por aquello que realizamos, he balbuceado a mi manera el Padre Nuestro, el alabado, hemos buscado paz……, en el camino al salir hemos encontrado esa flor que tanto te gustaba, que riéndonos contigo llamamos o bautizamos como “el ignorito”.


José acordándose de la foto que te tomo en sus comienzos cuando iniciaba su hacer fotográfico, luego de retornar del santuario, me supuso a una cesión de recuerdos, como dicen los naturales, ha secuestrado en su producto mi actual ser. Sigo adelante con mi figura seria hipocritona de no pasa nada, pero en el fondo mi doloroso sentir está muy fresco.

Como hicimos costumbre, acudiré a un templo, posible al mismo nuestro a decir aquí estoy. Ha pasado un año, me estoy obligando a cambiar de sitio de residencia, me llevo conmigo mis cielos y a ustedes.

José me ha contado que nunca había visto florecer esa planta que tú le habías regalado, aquella de la buena suerte o del dinero, es un bello florecimiento, hemos conversado sobre lo que tu afirmabas: “no existen coincidencias”, nos hemos encontrado con el “ignorito” y el florecer hermoso de la planta de la suerte…. Me siento acompañado, vivo con tu, con vuestro recuerdo. Aleluya.

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